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El Jardín de Cactus fue la
última obra que César Manrique concluyó en Lanzarote, en 1991. Ya en
1973 el artista había restaurado el molino que ornamentaba los
límites del centro, con vistas a convertir unos monolitos volcánicos
semienterrados en esculturas protagonistas de un hermoso parque.
Y un jardín en la isla sólo podía ser de cactus. |