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Rebutia pygmaea MN-157
REBUTIA PYGMAEA (Fries), UNA ESPECIE
PEQUEÑA
EN TAMAÑO, PERO GRANDE EN SATISFACCIONES
Autor:
José Miguel López, Insigne Dr. Chaquespeare de Cactus Center Club
De entre todas las
familias de plantas con las que se encontraron en América los descubridores
primero, y los exploradores después, una de las que más fascinación produjo
fueron las cactáceas, ya que su forma y su espinación no tenían comparación
posible con casi ninguna otra forma vegetal presente en el Viejo Mundo.
Esta
fascinación de los europeos por los cactus hizo que se importaran grandes
cantidades de especies con objetivo ornamental, en la mayor parte de los casos,
pero también con objeto de cultivarlas por su valor agrícola en otros. Algunas
de las especies, sobre todo las pertenecientes al genero Opuntia
(las
populares chumberas) se han naturalizado, y forman parte de nuestros paisajes
cálidos, e incluso a veces los caracterizan, como si de especies autóctonas se
trataran. Esta atracción por los cactus se ha mantenido hasta la actualidad, y
probablemente muchas de las mejores colecciones de cactus tanto particulares
como institucionales se encuentran en Europa.

Rebutia atrovirens haefnerensis
La mayor parte de
nosotros asociamos los cactus a ecotopos desérticos, de vegetación pobre y
fuertemente xerofítica (adaptada a sequedades extremas), como podrían ser los
grandes desiertos del sur de los Estados Unidos (Arizona, Tejas, Nuevo Méjico) ,
Norte y Centro de Méjico (Sinaloa, Chihuahua), la costa peruana (Atacama) o
chilena y otros ecosistemas del mismo tipo.
Pero la realidad es buen distinta.
Los cactus habitan casi todos los ecosistemas de América, desde las grandes
praderas del sur de Canadá y Norte de los Estados Unidos, cubiertas de nieve
durante buena parte del año, hasta los bosques húmedos del sur de Méjico y
Mesoamérica hasta Brasil (Donde viven especies epifitas como los populares Zygocactus o , los conocidos cactus de navidad o de pascua). Desde zonas que
están inundadas una buena parte del año, como el Chaco argentino-paraguayo, con
familias tan extensas como los bellísimos Gynmocalycium, o lechos arenosos de
ríos, hasta los altísimos valles andinos, a más de 300 metros de altura.
El
único requerimiento bioclimático común de la especie es que haya periodos más o
menos largos de sequedad del substrato, y que no se asocien al mismo tiempo
humedad ambiental y frío. Es precisamente en la última situación mencionada, en
los valles pre-andinos del sur de Bolivia y el norte de Argentina, donde vive la
especie a la que quiero referirme en este artículo, Rebutia pygmaea, un
cactus de cuerpo pequeño (de ahí su nombre) pero de formas atractivas y grandes
flores - especialmente en relación con el tamaño del cactus- y de colores
brillantes y variados. Mi atracción por este género (mi pasión por los cactus
viene de hace más de 30 años) deriva precisamente de que, por su pequeño tamaño,
se puede tener una colección muy amplia en muy poco espacio, contraviniendo así
la idea de que una colección notable de cactus requiere un espacio muy grande.
El objetivo de este pequeño artículo es describir brevemente las características
de esta especie que, desde el punto de vista taxonómico y del número de
variedades ha experimentado muchos cambios en los últimos años.

Rebutia friedrichiana
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