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El Ariocarpus
furfuraceus es nativo de México, Coahuila. Pertenecen a un
género de plantas que tienen fama de ser difíciles de cultivar y,
sobre todo, muy lentas en su crecimiento.

Su taxonomía ha sido cambiada en 1992
y hoy se le conoce también como Ariocarpus retusus var. furfuraceus.
Se le puede distinguir porque sus hojas se van arrugando con la
edad, pierden su tersura triangular y se vuelven muy rugosas.

La planta es de color
verde azulado con un aspecto más o menos ceniciento. Es
aplanada, formando un tallo de hasta 16 cm de diámetro compuesto por
hojas triangulares que se vuelven muy rugosas con la edad. Las
areolas se hayan situadas en el extremo de sus tubérculos y son
lanosas.

Cuando el cactus llega a
la madurez sexual, desarrolla un pseudo-cephallium, una zona
densamente lanosa en el ápice de la planta, desde donde se inicia la
formación de las flores.
Todos los Ariocarpus son
unos fenómenos de la supervivencia sin agua. El secreto de su
éxito reside en la formación de una gruesa raíz donde acumula agua y
elementos nutritivos para los malos tiempos. La raíz de los
Ariocarpus es rica en hidratos de carbono y podría llegar a ser
comestible de no ser por un cierto contenido en compuestos
alcaloides, lo que convierte su ingesta en una aventura más o menos
alucinógena.
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