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En cultivo, excepcionalmente, puede
formar matas de 30 cm. Su fina piel puede resultar dañada por el
sol fuerte y sufre los ataques de los ácaros. Se suele esquejar la
planta madre para reproducirla, injertando los esquejes, para luego
enraizarlos. Si se pueden obtener semillas, es recomendable para
conseguir plantas sanas y proporcionadas.
Es la subespecie más apreciada por su
la belleza de sus espinas y el colorido de sus flores y también la
más difícil de cultivar, por lo que es conveniente injertar
algunos ejemplares para después plantar los retoños. Las semillas
germinan con facilidad, aunque es difícil lograr a partir de ellas
ejemplares adultos.
By Vicente Bueno, Insigne Dr. Good de Cactus Center Club
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