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La Mammillaria
luethyi, la incluye Jonas Luethy (1995) en la serie Longiflorae y
antes David Hunt (1987) en la serie Lasiacanthae. Sin embargo,
estudios filogenéticos del ADN en mammillarias de Charles A.
Butterworth y Robert S. Wallace (2004)la sitúan muy próxima a la
Mammillaria guelzowiana de la serie Ancistracanthae y,
sorprendentemente, del Ortegocactus macdougallii y de la Neolloydia
conoidea.
Mammillaria luethyi
procede del norte de Coahuila, en la Sierra Paila, donde crece sobre
lajas calcáreas. Pronto forma racimos de numerosas cabezas, sobre
todo en cultivo, tallos globosos o globosos aplastados, de color
verde oscuro, de 1,5 cm. de diámetro, más grandes en ejemplares
injertados. Los tubérculos son erectos, densos, muy delgados,
cilíndricos, hasta 5,5 mm de largo y 1,3 mm de diámetro, verde
oscuro, rojizo o blanquecino en la base, deciduos en la porción
subterránea del tallo, donde se secan. La raíz es suculenta,
tuberosa y ahusada. Las aréolas son peludas. Las axilas portan
algunos pelos hialinos y hasta 80 espinas blancas, arregladas
densamente en varias series, de prorrectas a radiadas, formando una
densa y aplanada agrupación de 1,3 a 1,8 mm de diámetro, de forma
un tanto romboidal, cubriendo completamente el ápice del
tubérculo. Las espinas, todas radiales, son de 0,4 a 0,6 mm de
largo, las superiores un poco más largas, blanquecinas,
traslúcidas, con pelos hialinos en el ápice, radiales y dispuestos
en forma de sombrilla.

Las flores son color
magenta claro, de 2 cm o más de largo y de diámetro, con el
estigma verde. El fruto permanece casi completamente hundido en el
tallo, globular, 4-5 mm de diámetro, verde amarillento o verde
rojizo; hasta 15 semillas por fruto, que al secarse dejan una
cavidad con semillas en la base del tallo. Las semillas son negras,
globulares, de 1mm de largo y ancho, con hilo basal apenas separado
por una leve constricción, irregularmente oval, 0,8 mm de largo y
0,4 mm de ancho; testa finamente punteada.
Es una planta muy
escasa en su hábitat, estimándose en 200 ejemplares, y se ha ido
comercializando, sobre todo, a partir de ejemplares reproducidos por
cultivo de tejidos de tres plantas.

Su cultivo es muy
difícil debido a sus sensibles raíces carnosas, porque tienden a
pudrirse cuando el sustrato está mojado y hace frío. Si se cultiva
sobre sus propias raíces, el substrato ha de ser mineral, con al
menos un 50% de arena y gravilla calcárea y los riegos han de ser
espaciados. Se recomienda el injerto, separando alguna de sus
cabezas. Es una manera de reproducirla más al alcance del
aficionado que a partir de tejidos. Si se tiene la gran suerte de
obtener sus semillas, vale la pena intentar la siembra.
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