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Los tallos son solitarios o, a veces,
ramificados desde la base, globosos, de hasta 3,5 cm. de diámetro.
Los tubérculos, como cilindros con la punta truncada, sin látex,
se disponen en 8 y 13 espirales. Las axilas son desnudas. Las
aréolas son redondas u ovaladas, al principio con lana y más tarde
desnudas. Las espinas son un centenar o más, todas radiales,
superpuestas, desiguales, de 1 a 5 mm., rectas, sedosas y
entrecruzadas con las de las aréolas vecinas; su color es gris o
blanco (blanco puro normalmente en cultivo).
Las flores, en forma de embudo, son de
2 a 2,5 cm. de ancho, con los tépalos lanceolados, los externos con
la parte media verde oliva y los bordes rosados; los internos son de
color rosa, violeta o magenta, con la línea media más obscura; los
filamentos son de color rosa violeta, las anteras amarillas
anaranjadas, el estilo es blanco y los 6 lóbulos del estigma
verdes.
El fruto es blanquecino o rojizo,
subgloboso y permanece retenido en el cuerpo. El color de las
semillas va del marrón o negro.
Si podemos obtener sus esquivas
semillas, éstas germinan bien. Su cultivo requiere abundante tierra
caliza, aunque un ph 5 es el más indicado, porque crece en los
huecos de roca caliza donde se forman bolsas humíferas. Conviene
que en la tierra de cultivo, aparte de los trocitos de caliza y el
humus, tenga un 50% de sílice. Conseguir que florezca es todo un
reto y si produce flores, podemos estar bien satisfechos, para ello
hemos de disponer la planta en una exposición soleada.
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