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A FAVOR Y EN CONTRA DEL CITES

 

Problemas con la taxonomía de los cactus.

                                    La principal causa del retraso en el estudio y organización de la familia cactácea lo impedía su escaso interés comercial que ha impedido investigaciones serias por parte de científicos por falta de financiación.  El cactus más estudiado, sin duda, ha sido la Lophophora williamsii de la que existen cientos de libros y ensayos de referencia.

                                    Quedando la parte científica relegada en parte por esos motivos, su papel fue asumido por investigadores amateurs, aventureros, traficantes, coleccionistas, excéntricos millonarios enamorados de los cactus, productores comerciales, etc.  Todos tenían dos cosas en común:  Un gran interés por los cactus y un mayor o menor desconocimiento técnico de Biología, Fisiología o Botánica.  Por ejemplo, se “descubrió” varias veces un mismo cactus y se le situó en diferentes géneros o especies; se hizo un uso abusivo de las variedades y rara era la expedición que no había descubierto “nuevas especies” a la vuelta de su viaje.

                                    La comunidad científica ha empezado a intentar poner orden a partir de los años 80, empujada por un auge conservacionista que impulsó Estados unidos y un cierto aumento en el comercio de cactus como plantas ornamentales.  Realmente, se está avanzando mucho en los últimos años, aunque las controversias entre científicos, los especialistas europeos versus los norteamericanos, la creciente influencia de eminentes botánicos desde México, Argentina o Chile, han creado foros de discusión impresionantes.  Tenemos polémica para muchos años.

                                   La verdad es que a cualquier botánico que conozco le entran sudores fríos si le hago alguna consulta técnica.  Después de los hongos y bacterias, no encuentran otra familia más enrevesada y desconocida que la cactácea.  Y, lo cierto es que los cactus no se lo ponen nada fácil:  La fisonomía de los cactus va cambiando mucho con la edad, la diversidad es tremenda y se encuentran especies o géneros muy parecidos entre sí, los cactus se hibridan muy fácilmente y pueden cambiar mucho su aspecto para adaptarse óptimamente a las condiciones naturales.  No existen muchas facilidades para la identificación gráfica:  Un cactus cultivado en invernadero suele ser muy diferente a uno que vegeta libremente en la Naturaleza.  Si observamos una fotografía de un mismo cactus cultivado a la sombra o a plena luz, con 5 años de edad o con 25 años, nos puede dar la sensación de que son cactus distintos.

                                   En fin, gracias a los nuevos microscopios electrónicos y los estudios de ADN, parece que se va a poner orden en la familia.  De momento, en el año 2006, recibimos un nuevo Lexicón de Cactus de la mano de Hunt y parece que, poco a poco, se va depurando la Taxonomía, no sin muchas polémicas. (Hunt ya decía en 1991 que "estimo que el 50% de los 7.000 nombre de especies de cactus que se han descrito no tienen un tipo en la nomenclatura").

¿CITES sí?, o, ¿CITES no?

  

Partidarios del CITES NO

                                    El principal argumento que esgrimen los contrarios a un control sobre el tráfico de especimenes desde sus lugares de origen se puede resumir en los siguientes puntos:

                                    -1 / El control que ejercen los países en vías de desarrollo sobre su propia naturaleza es casi inexistente.  Por ejemplo, si se construye una carretera o se amplía un campo de cultivo, las excavadoras no dejarán títere con cabeza y arrancarán todas las plantas, sean cuales sean, con la complacencia gubernamental y sin estudios previos de impacto ecológico.  Paradójicamente, esos estados impiden que esas mismas plantas puedan ser exportadas a terceros países y rescatadas de su destrucción por leyes internas influenciadas por el Convenio CITES.

                                    -2 / En sus países de origen, las especies en peligro de extinción no gozan de una adecuada protección por falta de financiación y se encuentran, en muchos casos, abandonadas a su propia suerte en parajes inhóspitos donde parece muy difícil que puedan progresar satisfactoriamente.

                                    -3 / Falta de cultura:  La escasa educación de unas comunidades esencialmente agrícolas y ganaderas motiva que algunas poblaciones de cactus hayan sido literalmente borradas del mapa ya que afectaban al pastoreo o resultaban totalmente improductivas para su explotación.

                                    Las consecuencias de esos razonamientos serían que habría que liberalizar de nuevo las exportaciones desde esos países para que dichas plantas puedan llegar a gardens, jardines botánicos y colecciones donde puedan prosperar y ser reproducidas en condiciones satisfactorias.

Partidarios del CITES SI

                                   Por el contrario, los argumentos que emplean los partidarios de un control CITES sobre el tráfico comercial son principalmente:

                                    -1 /  El tráfico ilegal y el bajo control comercial de especies amenaza seriamente a ecosistemas que deberían estar totalmente protegidos.  La expoliación de la vegetación natural por bandas de traficantes con el único fin de enriquecerse, no es más que la otra cara de la moneda del tráfico de especies animales por cazadores furtivos.

                                    -2 /  Es necesario incentivar y respetar las leyes internas que designe cada país en particular sobre su propia naturaleza, y el desarrollo y cumplimiento de un tratado CITES constituye un fuerte apoyo a esos países en desarrollo.

                                    -3 /  Las investigaciones, arranque y obtención de semillas de plantas en sus lugares de origen, deben ser realizadas con permisos gubernamentales y en colaboración con los científicos del país.  De esta forma se evitará que el concepto de que los investigadores actúan de igual forma que los traficantes, arrancando y robando semillas con fines lucrativos, pueda crear problemas con las poblaciones nativas

                                    Por supuesto, no estaríamos muy satisfechos si supiéramos que una banda de traficantes de plantas está operando en España, amenazando especies protegidas y exportándolas ilegalmente, independientemente del fin que persiguieran esos individuos.

 

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