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INTRODUCCIÓN

¿ Qué es el CITES ?

                                    El CITES, o “Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora”, es el organismo que controla el comercio internacional de especies amenazadas en la naturaleza, ocupándose tanto de la fauna como de la flora.

                                    España se adhiere al tratado CITES en 1986, siendo desde entonces tutelado el comercio internacional de plantas en nuestro país por el Centro de Inspección de Comercio Exterior.  También se han creado brigadas especiales, la llamada policía ecológica, por ejemplo dentro del cuerpo de la Guardia Civil, que tienen como objetivo salvaguardar la naturaleza y, por supuesto, evitar el tráfico ilegal de especies protegidas.

 S.O.S.  Los cactus en peligro.

                                    A partir de los años 80, empieza a existir una conciencia internacional sobre la protección de la Naturaleza que va en aumento.  La producción de documentales sobre la fauna salvaje, la creación de importantes grupos ecologistas, van, poco a poco, mentalizando a los gobiernos de la necesidad de crear controles muy rigurosos ya que el número de especies amenazadas crece incesantemente por obra de cazadores furtivos, por el coleccionismo y los traficantes ilegales, por el desarrollo industrial, etc.

                                    Sin embargo, no se siguen controles tan rigurosos con las plantas, siendo muchas de ellas literalmente extinguidas en sus lugares de origen en el plazo de tan sólo unos años.  De entre las muchas familias amenazadas, como las Palmáceas y flora tropical, se va haciendo patente el desastre que está ocurriendo con los parajes ecológicos de las cactáceas.  Si bien en Estados Unidos ya existía un férreo control del comercio de cactus y existían parques y ecosistemas protegidos como reservas naturales, la situación era muy diferente en México y América del sur.

                                    La situación de pobreza de alguno de esos países, las mafias especializadas en comercio ilegal de especies y la baja moralidad de importadores de países ricos con el fin de abastecer las líneas de coleccionismo, están llevando a muchos cactus al borde de la extinción.  La lentitud de su crecimiento y las dificultades de reproducción en sus parajes naturales, hacen que las poblaciones de cactus desciendan y entren en regresión ante las rapiñas continuadas.

                                    Naturalistas y botánicos dan la voz de alarma.  Los resultados no se hacen esperar y se bate el récord en la confiscación de contenedores con cactus arrancados de la naturaleza.  En México, el número de personas arrestadas por este comercio ilegal aumenta, produciéndose las primeras sentencias con pena de cárcel.

                                    Se levantan voces críticas que acusan al CITES de prestar poca atención al comercio de plantas en general y tener muy descuidados los controles sobre el tráfico de cactus en particular.  Las presiones sobre ese organismo continúan y, finalmente, en 1987, el CITES reacciona.

6ª Conferencia de miembros CITES en Julio de 1987.

                                  En esta convención internacional CITES, los participantes llegan a dos importantes conclusiones que marcan un antes y un después sobre el tema de la conservación y protección de los cactus.

                                    En primer lugar, se llega a la aceptación por unanimidad de que las cactáceas están sufriendo un desgaste tremendo por el comercio desmedido que las está llevando a situaciones muy precarias.  Se reconocen muchas especies como amenazadas y se identifican algunas ya extinguidas en sus lugares de origen.  La situación es verdaderamente catastrófica.

                                    En segundo lugar, va a ser necesario un esfuerzo por parte de botánicos y de los países con flora cactácea para intentar sacar adelante un mapa de especies y su situación actual.  En ese momento se ve con claridad un grave problema: La taxonomía de los cactus es muy enrevesada, con multitud de taxas erróneas, uso excesivo de sinónimos y variedades, etc., de las que nosotros, como sufridos amantes de los cactus, somos a veces víctimas.

                                    Para poder ejercer un buen control, es necesario poder hacer llegar a todos los países adscritos al convenio CITES una lista de plantas con una nomenclatura lo más clara e identificativa posible y es evidente que ese no es el caso de los cactus.  Imaginemos que un inspector de comercio en Suecia podría recibir, dependiendo del productor, un contenedor con Lobivia winteriana o Echinopsis backebergiana v. winteriana, una Homalocephala texensis o un Echinocactus texensis, aunque la planta sea la misma.  Lógicamente, no es posible dar cursillos intensivos sobre taxas de cactáceas a los inspectores repartidos a lo largo del planeta.

                                    Así pues, se marca como objetivo tener una lista de cactáceas depurada, con la eliminación de taxas erróneas y la anulación de muchos géneros y sinónimos incorrectos, con el fin de que el CITES tenga una base más lógica y centrada de los nombres de los cactus sobre la que poder ejercer controles más efectivos.  Se marca como objetivo el año 1992 para que el nuevo catálogo CITES referente a cactáceas sea operativo.

8ª Conferencia de miembros CITES en Marzo de 1992.

                                    Por fin se ha conseguido una lista más concreta de cactáceas que pasa a ser aceptada como la lista oficial CITES.  Los cambios han sido muchísimos y existen muchas controversias sobre las taxas.  El gran número de especies, los nuevos descubrimientos, la enorme extensión geográfica de los cactus, han hecho que el trabajo que han desarrollado los científicos haya sido muy vasto y controvertido desde el principio, pero, por lo menos, ya existe una base sobre la que actuar.

                                    La lista oficial CITES de 1992 incluía unos 6.500 nombres en uso, pero se reconocía la existencia de un total de 12.000 nombres.  Se intentará en años posteriores una nueva lista más amplia que depure la totalidad de taxas existentes.

                                   A continuación, se oficializa esta lista a todos los centros de inspección CITES y se pide a botánicos, productores y editoriales que la usen como base taxonómica, lo que se ha conseguido tan sólo en parte.  Muchos especialistas no están de acuerdo con ella, pero era lo único de lo que se disponía en esos momentos para poder garantizar un control más efectivo de lo que estaba ocurriendo en el mundo de los cactus.

                                    Para muestra de la situación de la flora cactácea en 1992, se había incrementado el número de especies en el Apéndice I CITES (Máxima categoría de protección), y el resto de la familia pasa a situarse en el Apéndice II.  Es decir, todos los cactus se encuentran controlados por el CITES con una situación en sus lugares de origen bastante precaria.

                                    Para la presentación de esta lista, D. Izgrev Topkov, Secretario General CITES, decía lo siguiente: “Este catálogo es un primer y muy importante paso hacia una mejor implementación del CITES para este grupo de plantas.  También formará la base sobre la cual las necesarias hojas de identificación puedan ser desarrolladas.  El Secretariado CITES espera que todo aquel que esté involucrado en la implementación de esta importante Convención, tanto los científicos como los amantes de los cactus alrededor del mundo, usarán esta lista CITES para el beneficio y la conservación de este interesante grupo de plantas suculentas.

 

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