Esta lista de
plantas comprende muchos de los géneros y especies de cactus que
son considerados narcóticos, alucinógenos, medicinales, o que
son considerados como tipos de peyote por numerosas tribus y
gente de México. Aunque unas 30 especies de cactus son conocidas
como peyotes, no todas tienen un registro histórico de haber
sido usadas como narcóticos o alucinógenos. Algunas fueron
nombradas como peyotes, mientras que otras solo tienen usos
medicinales. He incluido también 16 especies de peyote no
cactáceos y otras especies que son conocidas por su uso como
narcóticos, alucinógenos o medicinas, pero a las que no se las
conoce como peyotes.
Aunque la
Lophophora williamsii es el cactus que más se asocia con el
nombre de peyote, muchos otros llevan éste u otros títulos
similares. Esto pudiera ser debidoa sus propiedades
embriagantes, o por su uso en combinación o sustitución de la
Lophophora williamsii. El nombrarlas así pudiera deberse
simplemente a tener algún parecido en su aspecto con la
L.williamsii, como el Astrophytum asterias, aunque sobre este
cactus dice Schultes que es "o bien narcótico o
medicinal" (Schultes, 1937). Pero en muchos casos el
parecido no es tan aparente, como en muchos casos de Ariocarpus y
Mammillarias conocidos como peyotes. Se podrían hacer
conjeturas pensando que solo el parecido con la L. williamsii
dictaba que un cactus fuera nombrado como peyote, pero es más
probable que fuera el motivo de tener efectos comunes como ser
narcóticos, alucinógenos o medicinales. El hecho de que
algunos de estos cactus tuvieran cierto parecido con la L.
williamsii (como la Obregonia denegrii, Strombocactus disciformis
y Turbinicarpus pseudomacrochele) hace muy probable que los
indios, bien por accidente o intencionadamente, experimentaran
con ellos. Debido al hecho de que la L. williamsii es conocida
comúnmente como una panacea medicinal, parece probable que
algunas de estas otras especies fueran bautizadas como peyote no
por sus propiedades alucinógenas, sino más bien por su
efectividad como agentes medicinales.
Muchas de estas
especies son portadoras de los poderosos alcaloides
Tetrahydroisoquinolina y Phenethylamina, pero sería erróneo
pensar que esos efectos psicológicos pudieran disimular los de
la L. williamsii, una especie que contiene unos 60 alcaloides
diferentes. L. williamsii es también la única especie
analizada químicamente, junto a muchos Trichocereus, cuyo mayor
alcaloide psicoactivo es la mescalina. Con la excepción
del Aztekium ritterii, Lophophora diffusa y Pelecyphora
aselliformis, los cuales contienen pequeñas dosis de mescalina,
ninguna otra especie de peyote contiene mescalina (Shulgin &
Starha, en comunicaciones personales). Lo que tiene que ser
tomado en cuenta son los posibles efectos psicológicos de esos
varios alcaloides en el uso mágico-religioso de esos cactus en
el chamanismo tradicional.
Los practicantes
del Chamanismo son reconocidos por emplear numerosos métodos
para alterar su estado de consciencia que podrían emplear en
conjunción con la ingestión de esos cactus, alterando por
consiguiente el conjunto e la experiencia psicológica producida
por los propios alcaloides.
Desafortunadamente,
la gente más asociada al uso de las diferentes especies de
peyote, los Tarahumara de México, están desapareciendo
rápidamente antes de que se puedan desarrollar estudios
etnológicos y etnobotánicos. Una cosa que queda
indocumentada es cómo se seleccionaban esas especies, su
preparación y la cantidad a usar.
Esto convierte a
cualquier futuro uso de estos cactus en un asunto arriesgado, que
no debe ser infravalorado. Los poderes inertes de estas
especies continuarán siendo desconocidos hasta que modernos
experimentadores empiecen la investigación de nuevo, pero esta
vez sin la experiencia de incontables milenios.